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La lectura es el viaje de todos aquellos que no pueden tomar el tren. Francis de Croisset

Libre como el mar

sábado, 31 de julio de 2010


Estimados compañeros de la bloggosfera, he estado, durante un periodo de no más de media hora, en el que no podía apartar las manos de mi teclado, me sentía inmersa en su sonido mientras las olas del mar se mecían a escasos metros de mí. Si, lo del mar no era producto de mi imaginación (lo digo por el texto de más abajo). Estoy en mi casa, en mi segunda casa cerca de la playa, desde la que puedo oír a mí querido príncipe azul, ¡y nunca mejor dicho! Es de noche, y la música de los bares a llegado a mí como un bombardeo y ha hecho que renazcan en mí sentimientos que hace poco he logrado controlar y encerrar bajo llave en los más profundo de mis alma. Y de esta pasada noche de reflexión, son las siguientes palabras que quiero compartir con todos vosotros:

Me siento en el suelo frio de mármol y pienso en todas las cosas que han pasado durante este año. Aún no se ha acabado, estamos en verano, pero siento como si mi mundo, en algún momento quisiera derrumbarse por completo, se aguanta sobre la cuerda floja y no puedo evitar sentir nauseas cuando recuerdo porque estoy aquí y ahora reflexionando sobre todo esto. Porque he fallado, no solo a mí misma, sino también a mucha gente que confiaba en mí.

Un par de lágrimas saladas recorren mis mejillas, tengo la cabeza agachada, pero la levanto cuando paso la lengua por mis labios y noto el sabor salado. Cuando levanto la vista, veo el mar, el mar del que me enamore y que tanto me inspiro, mi primer amor. Al cual quise y odie al mismo tiempo. Le conté mis alegrías en silencio mientras paseaba por la orilla y dejaba que sus olas me acariciasen, pero también le culpé y no quise verle durante algún tiempo, una fobia extraña para alguien que casi podría haber sido un pez en su otra vida.

Pero no puedo evitarlo, él es perfecto. De día el sol lo calienta y le anima, lo que hace que la gente vaya a refugiarse en su compañera la arena y luego se bañen en sus aguas y le agradezcan el mero hecho de existir. Testigo de los cambios, de las risas, de los juegos infantiles…y por la noche, se vuelve el confesor de la luna, la cual lo utiliza de espejo y el la utiliza a ella como si fuera el más bonito diamante que se puede lucir en una fiesta de alta sociedad. Él, es testigo de amantes, fiestas alrededor de una hoguera o de maravillosas luces de colores de alguna pirotecnia playera.

Por eso, por eso y mucho más le envidio. Porque quizás es una locura, pero ojala…ojala fuera como el mar. Un espíritu libre y rodeado de cosas extrañas, interesantes, románticas, alegres…experimentar sobre mi piel todas esas emociones que fluyen por la arena que él luego engulle hacía su interior, como si intentase colapsar su interior de recuerdos, sueños y esperanzas.

Llegados a este punto del relato y habiendo acabado de leer todo lo anterior, me pregunto, por muy estúpido que parezca, porque empecé a escribir. No este corto texto, sino en general, mis historias que son una parte de mi alma, porque en cada una de ellas, estoy yo presente aunque quiera evitarlo, porque inconscientemente soy cada uno de esos personajes. No por sus vidas, sino por ellos mismos, por su manera de hablar, su manera de ver el mundo…en todos ellos soy yo y no soy yo a la vez, por eso me pregunto: ¿Por qué comencé a escribir? ¿Qué locura se me estaría pasando en ese instante por mi cabeza de chorlito que me llevó a expresar todas aquellas locas ideas que se me pasaban por la cabeza? Pues la verdad es que no tengo ni más remota idea.

Aún así, recuerdo que cuando era pequeña, escribí unos cuantos poemas en un cuaderno, los deje sobre la mesa del comedor en un descuido. Estaba en casa de mis abuelos y justamente, mi tio-abuelo ojeaba mi libreta. Me quede mirándole cuando le descubrí, esperando descubrir por sus gestos, que pensaría de mis “obras”. Carraspeé un poco para hacerme notar y levantó la vista. Me miraba con cara de haber visto un fantasma o algo parecido, aún así, la pregunta que me hizo me sorprendió: ¿Has escrito tú esto?-dijo mientras señalaba la libreta. Asentí con la cabeza y con los ojos fijos en él. –Pues son muy buenos para tener solo siete años. Me quede helada. ¡Le parecían buenos! Me había elogiado y eso me hizo realmente feliz. A partir de ese momento empecé a esforzarme en los concursos escolares, pero no tuve suerte, hasta que ya, siendo mayor de edad, gané mi primer premio de literatura. No sabía cómo sentirme. Al principio me sentí importante cuando todo el mundo empezó a aplaudirme. Luego me sentí algo cohibida cuando algunas compañeras, que habían ganado siempre y tenias mejores notas que yo, no habían sido elegidas, sus miradas me daban miedo, pero a la vez me hacía sentir orgullosa de mi misma por haber logrado superarlas ofreciendo lo mejor de mí misma, sin haber tenido que recurrir al tan estimado “peloteo”. Por primera vez en mi vida, me sentí útil y quise entregarme a la literatura, dejando a un lado los sueños de toda mi corta vida, que estaban tan cerca de poder ser realizados…pero parece ser que tendré que esperar algún tiempo más, esforzarme en seguir adelante, cumpliendo mis objetivos, metas, sueños y seguir escribiendo. Porque ahora ya sé porque empecé a escribir: porque quise sentirme fuerte, libre, soñar despierta y dejar volar mi imaginación.

Quizás, algún día, yo también pueda ser libre, libre como el mar.

viernes, 30 de julio de 2010


Autor: Jacqueline Kelly
Editor: Roca
Fecha de publicación: febrero 2010
Colección: Narrativa
ISBN: 9788499181035



Calpurnia Virginia Tate tiene once años y es la menor de siete hermanos. Corre el año 1899 en un pueblecito de Texas, y Calpurnia está muy interesada en todo lo que concierne al mundo natural, a su investigación y su entorno. Ayudada por su abuelo, un ser bastante huraño con un laboratorio propio, irá conociendo a Darwin y sus teorías, las diversas especies y subespecies que conviven con ella.

  • Entonces el abuelo me contó unas cosas increíbles. Me explicó maneras de llegar a la verdad de cualquier tema, no sólo sentándote a pensar en ello como Aristóteles (un señor griego, listo pero confundido), sino saliendo a mirar con tus propios ojos; me habló de hacer hipótesis e idear experimentos, y de comprobar mediante observación y llegar a una conclusión.

Las primeras treinta páginas que deja la editorial a nuestra disposición:

http://www.rocaeditorial.com/cont/catalogo/docsPot/La_Evolucion_De_Calpurnia_Tate-Extracto_Web.pdf

Deseo de una noche de cuento


Hacía unos días que nos habíamos mudado y me sentía muy sola en esa casa tan grande y silenciosa. Lo único que se oía era el crujir de la madera vieja bajo los pies al andar. Era uno de esos caserones antiguos en los que rechinaban hasta las paredes. Era de noche, la nieve caía ferozmente fuera en la calle. Yo miraba fuera con melancolía, no había nadie en ellas y todo era triste. Las calles estaban teñidas de gris, verdaderamente era un autentico día de invierno. Los copos de nieve que caían se iban acumulando en las esquinas. Iba a dejar de mirar por la ventana, en realidad me encontraba un poco cansada de tanto colocar los cacharros en las estanterías aunque al menos había conseguido tener el cuarto listo y también un montón de cajas por el medio, de golpe me di cuenta que había una persona caminado por la calle. Me asomé mejor para saber de quién se trataba. Era un chico moreno, alto y de tez oscura que caminaba con la cabeza gacha impidiendo a duras penas que el viento le llegara a la cara. Parecía ir bien abrigado, pero fuera el ambiente era helado. Caminaba con urgencia por lo que deduje que tenía prisa por llegar, lo que no entendí fue que se agachara de repente en busca de algo. Apoyó las rodillas en el suelo escarchado y seguidamente las manos a ambos lados. Jadeaba, su respiración era rápida, y parecía una locomotora a toda marcha. De pronto se llevó la mano al estomago y en su cara se pudo ver una mueca de dolor. Ese muchacho estaba enfermo.

Corrí al armario y saque mi chal y me lo puse en un santiamén, cogí una manta que había en la parte superior del viejo armario y salí de la habitación. Al salir me encontré con alguno de los criados que deambulaban por la casa haciendo alguna tarea, aunque en realidad no era demasiado tarde. Baje las escaleras como alma que lleva el diablo hasta llegar a la puerta principal, una enorme puerta que podría llegar a los tres metros de altura. Me costó abrir la puerta, pesaba bastante, pero lo conseguí. Salí y fui dónde el chico, este yacía sobre el hielo formado en la acera. Le puse la mano en la frente y a pesar del frío de mi mano, noté como le ardía la cabeza, tenía fiebre. Le eche la manta por encima e intente levantarle, pero no pude más que levantar su brazo. Unas cuantas personas del servicio que se habían acercado a la puerta al ver mi repentina salida vinieron corriendo al ver que no podía y entre todos entramos al joven enfermo. Le llevamos a la habitación de invitados. A una de las mujeres que se encontraban allí la mande a por unas toallitas húmedas para podérselas poner en la frente e intentar bajarle la fiebre. El mayordomo fue a llamar al médico que apareció una hora más tarde por culpa del temporal. Le recomendó unas medicinas y nos dio instrucciones de mantenerlo en reposo y vigilar de que no hiciera muchos esfuerzos, pero sin dar un diagnostico claro sobre su salud.
El médico iba a salir, se estaba poniendo la gabardina y el sombrero sobre el pijama, había salido demasiado deprisa de su casa el pobre hombre.

_ ¡DOCTOOOR!

_ ¿Que ocurre Raquel?- estaba cansado pero aun así aguantaba las preguntas de una niña caprichosa.

_El chico al que atendió… ¿Quién es?

_No lo sé. No he podido sacarle ni una palabra. Estaba inconsciente y deliraba. No paraba de repetir:”deseo…deseo…deseo…” – después me miro con gesto pensativo-Raquel…no diré nada, pero es un callejero y esto la casa de unos duques…a tu padre no le haría gracia que él estuviera aquí.

_ ¿Y qué hubiera sido mejor? ¿Dejarle morir?... ¡ESTA ENFERMO! ¡NO PUEDO CREER QUE USTED, SIENDO MÉDICO, HUBIERA PENSADO, NI POR UN MOMENTO, DEJARLO TENDIDO EN LA CALLE MIENTRAS MORÍA!-mientras decía todo esto gritando no paraba de sollozar. El dinero era la respuesta, si él no tenía…no entraba, en cambio si estaba forrado…incluso lo cubrían de rosas.

El doctor se fue. No sin antes advertirme sobre el asunto económico…

Durante la noche dos de las criadas de la casa lo estuvieron cuidando, mientras que yo no paraba de repetirme lo estúpida que era al pensar que al día siguiente tendría que echar de la casa al muchacho enfermo. Pase la noche en vela esperando una respuesta que no llegaría. A la mañana siguiente, al levantarme, me vestí de prisa y salí disparada hacía la habitación que ocupaba el muchacho. Al entrar le encontré dormido. Su expresión era tranquila y relajada, la luz del sol entraba por las rendijas de la cortina cerrada dándole directamente en los ojos. Pero estaba demasiado cansado como para enterarse. Me agaché y me arrodillé en el suelo enfrente de su cama y me aupé un poco para poder contemplar su fino rostro. Me dieron ganas de acariciarlo y así lo hice, al tacto su piel era fina, comprobé la temperatura y todo parecía estar perfectamente. Él empezó a moverse, estirándose bajo las sabanas y a bostezar hasta que abrió los ojos. Primero me miro y luego se incorporo en la cama, parecía confundido.

_ ¿Dónde estoy?- la voz le sonó áspera y carraspeo al notar la garganta seca.

_ ¡Espera! Voy a por agua

Me levante y me dirigí a la cocina para buscar un vaso de agua fresca. Al salir me encontré con mis padres. “¡Maldición! Ya podrían haber llegado tarde…” Pero realmente tampoco importaba, no sospecharían. Ellos siempre estaban fuera y jamás habían reparado en mí. Ahora no iba a ser diferente. Mantuve un paso ligero hasta llegar a la habitación, me pare enfrente de la puerta miré hacia atrás, suspiré y al final entré. Me encontré al muchacho de pie junto a la ventana. Había corrido un poco las cortinas y observaba todo lo que ocurría fuera de la casa sin reparar en mí hasta que cerré la puerta. En ese momento se giró, sus ojos oscuros penetraron en los míos con una expresión de paz y serenidad.

_Hola- lo dijo con una sonrisa que podía haber derretido al más frío corazón.

_Hola

_Creo que no nos hemos presentado. Mi nombre es Carlos.

_El mío Raquel

_ ¿Cuántos años tienes, Raquel?

_Dieciséis ¿y tú?

_Diecinueve.

Pasamos así un rato hablando sentados en el borde de la cama. Empezamos a ver la diferencia entre nuestras familias y nuestros mundos, era totalmente distinto. Pero eso no nos importaba mucho porque era más importante la magia que crecía entre nosotros, era más poderosa que la amistad. Pero sólo era por mi parte, él…no sé que siente. Aunque en ese momento todo era tan espectacularmente mágico que no me importó en absoluto. Éramos dos completos desconocidos charlando como si fuéramos amigos de toda la vida. Lo único que deseaba en ese momento era que el tiempo se parara y estar de ese modo a su lado toda la eternidad. Pero como todas las cosas buenas…algún día acaban. El doctor jugó bien sus cartas y se aseguró su prestigio advirtiendo a mis padres de que tenían a un mendigo en casa, una semana después. Ellos, alterados por lo escandaloso de la noticia les comunicaron a los agentes de policía que vinieran en seguida y ellos como perritos falderos tras el dinero, obedecieron. Arrancaron a mi único amigo de mi lado de una manera del todo cruel. Lo acusaron de ladrón y otras infamias que no quise escuchar, sólo ver su rostro descompuesto por el dolor de las acusaciones y el trato me rompía en pedacitos el corazón. A pesar de ello intenté detenerlos, pero nada de lo que hice fue suficiente para que aquellos hombre entraran en razón y lo escucharan. Al llegar al coche patrulla, metieron al muchacho de un empujón. Al caer la tarde convencí a mis padres de que ese chico era totalmente inocente y me acompañaron al cuartel para pagar la fianza y soltarlo. Cuándo él salió de entre barrotes me miró asustado y esa mirada me conmovió de tal modo que me fue imposible no derramar lágrimas por la situación.
Pasó una semana antes de saber noticias de Carlos. Una noche, mientras yo estaba medio dormida en mi cama oí unos golpecitos en mi ventana. Me levanté insegura y temerosa de lo que me podía encontrar al otro lado del cristal, pero mi cara reflejó la sonrisa más sincera de mi vida. Era Carlos golpeando en mi ventana para llamar mi atención. Abrí la ventana que nos separaba, pero había otro problema…la altura. Mi cuarto estaba en un primer piso y no era exactamente un salto lo que necesitaba para alcanzar la repisa, así que mi cerebro empezó a maquinar rápidamente un plan para que él lograra subir y también bajar. Con las sábanas de mi cama hice una cuerda bastante resistente, tenia suerte que mi madre tuviera la manía de comprar las sábanas más suaves y resistentes del mercado aunque tuviera que pagar un precio altísimo por ellas. Después de atar las sábanas a una de las patas de la cama, lancé las sabanas por la ventana. Estas llegaron hasta el final cumpliendo su objetivo así que él no tuvo inconveniente en cogerla y empezar a trepar por el muro hasta que llegó a mi alcoba. Cuándo lo vi aparecer por la ventana me dio un vuelco el corazón, me palpitaba muy rápido. Como si un colibrí batería sus alas. Sus ojos brillaron a la luz de la luna al elevar la mirada y yo me quedé totalmente anonada por el bello paisaje que se alzaba ante mis ojos. Cuando estuvo dentro, cerró la ventana tras de sí. El frío del invierno se colaba por las rendijas de la ventana, pero el ambiente iba cargándose de una calidez prominente de la ternura. Pasamos hasta casi la madrugada hablando entre susurros para no advertir a nadie de que algo ocurría en esa estancia.

_ Me tengo que ir- eran las cuatro de la madrugada y pronto amanecería

_ ¿Volverás?- aún me quedaban esperanzas para volver a verle.

Y con una sonrisa encantadora respondió- desde luego- para al final deslizarse hacia abajo y tocar el suelo, para adentrarse en la oscuridad de la noche.

_Hasta que nos volvamos a ver…-estas últimas palabras quedaron suspendidas en el aire sin que nadie salvo yo pudiera oírlas.

Los días siguientes se puso en marcha en la casa el plan Navidad. El plan Navidad consistía en adornar la casa y hacer un bonito árbol navideño. La casa tenía que lucir en todo su esplendor, por lo tanto…las lámparas tenían que estar bien lustres para que su luz brillara con más intensidad de lo habitual. Se celebraban grandes fiestas. Todas las personas invitadas eran aristócratas por lo que su atuendo era de lo más elegante y caro. Eran fiestas muy aburridas. La gente se pasaba toda la fiesta yendo de un lado al otro de la gran sala parloteando, comiendo y bebiendo como no lo hacían durante el resto del año. Hasta que llegó el muy querido fin de año para muchos. En el fin de año, a las doce de la noche, la gente pedía deseos para el siguiente año mientras iba con cuidado de no atragantarse con alguna de las doce uvas que se tomaban con motivo de felicidad y prosperidad. Para mi…era cualquier otra noche aburrida y excéntrica que se habían inventado los adultos para regodear las riquezas que poseía.

Pero ese año, todo eso cambiaria. Por el mero hecho de estar junto a la ventana de mi habitación y ver a mi príncipe azul en el reflejo del cristal, justo detrás de mí, observándome con una mirada fuera de lo común. Me giré lentamente evitando dar la vuelta demasiado rápido o hacer que esa maravillosa ilusión desapareciera. Pero no lo hizo. Nuestros ojos se encontraron, el entorno era perfecto y cargado de amor. Parecía que el cuento de hadas con el que tanto había soñado, se hacía realidad.

_Ya pasan cinco minutos de las doce. ¡Feliz año nuevo!

_Feliz año a ti también-sonreí, me bastaba con tenerlo a mí lado.

_Me he propuesto…hacer algo que no hice el año pasado. Y algo de lo que me arrepiento profundamente de no haber hecho.

Se acercó a mí. Me agarró de la cintura y sus cálidos labios se posaron en los míos ofreciéndome una seguridad que no tenia fin alguno. No después de descubrir que él también era hijo de gente como mi familia, por lo tanto, el resto de los años que estuvimos juntos nadie lo vio mal. Y los problemas se acabaron.

_Lo único que siempre desee lo conseguí en una sola noche. En una preciosa noche dónde la luna brillaba con su mayor intensidad y el viento helaba todo aquello que rozaba. Pero nuestros corazones conocieron la unión eterna. Fue el deseo, de una noche de cuento…

FIN

Este es un relato navideño que escribí cuando tenía 16 años, espero que os guste:)

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey

domingo, 25 de julio de 2010


Enero de 1946: Londres emerge de las sombras de la segunda guerra mundial. La escritora Juliet Ashton encuentra la carta de un desconocido, un nativo de la isla de Guernsey, a cuyas manos ha llegado un libro de Charles Lamb que perteneció a Juliet. A medida que Juliet y el desconocido intercambian cartas, ella se queda atrapada en el mundo de este hombre y sus amigos, que resulta ser un mundo maravillosamente excéntrico. Esta novela ostenta una galería de personajes profundamente peculiares, todos amantes de la literatura, que intentan sobrellevar la ocupación nazi organizando reuniones de lectura sobre novelas clásicas, alrededor de un pastel de patata.
Mi opinión.
Criticas muy buenas. ¡A leer!

El tiempo entre costuras


Es la historia de Sira Quiroga, una joven modista empujada por el destino hacia un arriesgado compromiso en el que los patrones y las telas de su oficio se convertirán en la fachada de algo mucho más turbio y trascendente.

Bajo esta trama esquemática se tejen múltiples lecturas transversales que la convierten a un tiempo en una novela de superación personal, una novela colonial, una novela de amor, una novela de conspiraciones históricas y políticas, y una novela de espías. Una novela de ritmo imparable cargada de encuentros y desencuentros, de identidades encubiertas y quiebros inesperados; de ternura, traiciones y ángeles caídos.
Mi opinión.
Este tampoco me lo he leído, pero ayer fui a la librería para ver que me recomendaban y este fue el primero. La librera se volvió loca mientras me decía lo fantástico que era, así que supongo que se le habrá de hacer caso, ¿no? Además, añado. que cada vez que voy ¡me recomienda buenos libros!

La segunda vida de Bree Tanner

viernes, 23 de julio de 2010


La autora de Crepúsculo, Stephenie Meyer, llegará a España con su nueva novela “la segunda vida de Bree Turner, argumento surgido a raíz de uno de los 4 personajes principales de “eclipse”, siendo de esta manera la tercera entrega de la saga “Twilight”. Por su parte Bree Tanner es interpretado por la hermosa y joven actriz norteamericana Jodelle Ferland.

El siguiente 5 de junio saldrá a la venta en España el nuevo libro de “la segunda vida de Bree Tanner”, vampiro que surgió desde el argumento de Eclipse, tercera entrega de Crepúsculo. La autora de todos los libros “Stephenie Meyer” asegura que todo comenzó como una pequeña historia y/o relato corto, pero que tras publicarlo en su página de fans fue cobrando vida y contenido.

La saga de Crepúsculo, junto con Luna Nueva, Eclipse y Amanecer, es una de las franquicias literarias y de películas más exitosas del mundo. Con el estreno del nuevo DVD de Luna Nueva actualmente, el debut de Eclipse el 30 de junio y el rodaje de Amanecer a fin de año. Y ahora además se le añade otra posible adaptación de este nuevo libro, podríamos decir que la saga tiene chispa y para rato.
Mi opinión:
Había oído sobre la posible publicación de este libro hace ya algún tiempo, pero no pensé que fuera posible que se llegara a publicar. Estoy segura que la mayoria de las fans de la saga y de la propia autora, estan encantadas de tenerlo entre sus manos, pero...seamos sinceros, TODOS los que hayamos leído los libros y hayamos visto las películas, sabemos que la protagonista muere, así que yo me pregunto...: ¿Que sentido tiene hacer un libro del que ya sabemos el final? Aún así, lo leere, para ver que sorpresa nos trae Meyer con su nueva entrega.

Contra el viento del norte


En la vida diaria ¿hay lugar más seguro para los deseos secretos que el mundo virtual? Leo Leike recibe mensajes por error de una desconocida llamada Emmi. Como es educado, le contesta y como él la atrae, ella escribe de nuevo. Así, poco a poco, se entabla un diálogo en el que no hay marcha atrás. Parece solo una cuestión de tiempo que se conozcan en persona, pero la idea los altera tan profundamente que prefieren posponer el encuentro. ¿Sobrevivirían las emociones enviadas, recibidas y guardadas un encuentro «real»?
Mi opinión:
Es la novela del verano segun algunos críticos, así que...¡habra que leerla! y quien sabe, quizás la historia se haya dado en la vida real. ¿no?

Los espejos venecianos

jueves, 22 de julio de 2010


Giovanni Conti se traslada a Padua para realizar un curso con un prestigioso profesor de esa universidad. Al no encontrar una habitación en la famosa residencia "La Veneciana" donde suelen hospedarse los estudiantes que vienen de fuera a estudiar en la ciudad, se encuentra en la calle y sin muchas posibilidades económicas. Alessandra, una anciana que ha sido testigo de como le negaban hospedaje, le ofrece una habitación en su casa.

La habitación no está mal y en seguida le atrae un gran ventanal que da al patio de un antiguo Palazzo.

Ya en la universidad se entera de la maldición que recayó sobre la familia que habitaba ese palazzo. Beatrice Balzani, última descendiente de la estigmatizada familia, no llegó a morir nunca pero tampoco se supo más de ella. Algunos dicen que su espíritu vaga aún por las habitaciones de la vieja mansión.

Giovanni, atraído por el misterio, logra introducirse en el palazzo y constata que algo raro sucede. Nota una presencia que no llega a ver pero que, de alguna manera, está ligada a dos antiguos espejos venecianos.

Desde esta subrepticia introducción en la casa, los extraños sucesos se van agolpando a su alrededor. La anciana Alessandra parece que sabe algo pero no lo quiere revelar y acaba por expulsar a su huesped de un día para otro con una extraña excusa.

Sus compañeros de universidad le echan una mano en sus pesquisas, pero es él el que tendrá que descubrir el misterio.

Mi opinión:

Este libro aún no lo he leído, pero parece realmente interesante, y por lo que me han contado y he podido leer en algún foro, tiene un final que sorprenderá.

Fantasy Lover


La extraña maldición que pesa sobre Julian de Macedonia desde hace 2.000 años le ha condenado a pasar la eternidad atrapado en un libro hasta que una mujer le invoque para satisfacer sus deseos. Esclavo sexual, al fin y al cabo, Julian ha tenido mucho tiempo para perfeccionar sus habilidades y es capaz de hacer realidad las fantasías más secretas de cualquier mujer para proporcionarle un placer inimaginable. Pero cuando Julian es convocado para ser amante de Grace Alexander durante un mes, descubre en ella a la mujer capaz de hacer realidad un sueño oculto: un amor que llene el vacío de su corazón y, quizá, sea capaz de poner fin a la maldición.

¿Puede un esclavo sexual encontrar el amor verdadero?

Lirísmo, mitología clásica y terror. Estos ingredientes se dan cita en esta autora, de la que en breve se publicará su serie "Cazador Oscuro". En esta novela de alto voltaje erótico se tratan las vicisitudes de un joven condenado a ejercer como esclavo sexual. Sin embargo, luego de haber complacido a millares de mujeres, todavía puede encontrar el verdadero amor.
Mi opinión:

En esta primera novela de los Cazadores Oscuros nos encontramos con el primer contacto con este mundo que Kenyon creó y por el que nos transportará durante sus #14 novelas de estos increíbles personages a los que tengo muchísimas ganas de seguir leyendo. (Aunque no he empezado por el primero de todos, sino que antes que este leí: El juego de la Noche.)
La cuestión es que nos encontramos con el primer protagonista: Julian de Macedonia, que fue condenado a vivir durante toda la eternidad dentro de un libro y siendo convertido en un esclavo sexual para todas aquellas mujeres que lo convocaran, pasando con ellas varias noches. Aún así, hay una manera de liberarlo y es que la mujer aguante sin tener relaciones con él hasta la última noche. Pero ninguna es capaz de aguantar ese magnetísmo que él resplende.
Hasta que llega Grace Alexander, que esconde mucho secretos detrás de su apellido y quien tuvo una mala primera experiencia sexual y por ello, es reacia a entablar cualquier relación con él por mucho que le atraiga.
Es uno de los libros de la colección con el que más me he reido, el sentido del humor en él es implacable, perfecto y nada cansino. En el que no solo encontraremos amor y pasión, sino también una buena dosis de mitología griega. Lo recomiendo.

Sherrilyn Kenyon

miércoles, 21 de julio de 2010



Sherrilyn Kenyon es una de las voces más frescas, divertidas, imaginativas y originales del género romántico. Nació en Columbus (Georgia) y vive en las afueras de Nashville (Tennessee). Conoce bien a los hombres: se crió entre ocho hermanos, está casada y tiene tres hijos varones. Su arma para sobrevivir en minoría en un mundo dominado por los cromosomas Y siempre ha sido el sentido del humor.

Su pasión es escribir. Desde el primer día en que Sherrilyn fue capaz de juntar dos palabras se dedicó en cuerpo y alma a la literatura. Escribió su primera novela con tan sólo siete años y su mochila era la más pesada del colegio, ya que en ella llevaba las carpetas de colores en las que clasificaba todas sus novelas empezadas... por si tenía un minuto libre para garabatear algunas líneas. Todavía mantiene algo de esa niña escritora en su interior: es incapaz de dedicarse a una sola novela en exclusiva. Siempre trabaja en diferentes proyectos al mismo tiempo, que publica con su nombre o con el seudónimo Kinley MacGregor.
Sherrilyn Kenyon tiene una saga de libros conocida como: La saga de los Cazadores Oscuros (dark-hunters). Los Cazadores Oscuros son personajes de ficción, guerreros inmortales de la Saga que lleva su mismo nombre quienes vendieron su alma a la Diosa griega Artemisa a cambio de un acto único de venganza después de ser asesinados a traición. A cambio ellos deben proteger el mundo de los Daimons, demonios que devoran almas humanas. Tienen apariencia humana con la cual pueden camuflarse entre los mortales, sin embargo, al aceptar el pacto aceptan así mismo ciertos cambios en su organismo y aspecto físico. Así pues, les crecen los colmillos y sus ojos se vuelven negros y muy sensibles a la luz. Asimismo la marca del doble arco (una especie de tatuaje que no pueden mostrarle a nadie) de la diosa Artemisa aparece allí donde esta les ha tocado para convertirlos en sus siervos. Artemisa es conocida por escoger Cazadores y Cazadoras altos y atractivos o altas y hermosas en el segundo caso.

Libros publicados de la Saga:

1-. Un Amante de Ensueño. (Relacionada, Julian de Macedonia mejor amigo de Kyrian de Tracia).

2-. The Beginning. (Relato corto, Aquerón).

3-. Dragonswan. (Novela corta Cazador Arcadio, Sebastian).

4-. Placeres de la Noche. (Cazador Oscuro, Kyrian de Tracia).

5-. El Abrazo de la Noche. (Cazador Oscuro, Talon de los Morrigantes).

6-. Phantom Lover. (Novela corta Cazador Onírico, V´aidan).

7-. Bailando con el Diablo. (Cazador Oscuro, Zarek de Moesia).

8-. La navidad de un Cazador Oscuro. (Relato corto Cazador Oscuro, Gallager). Está incluido en Bailando con el Diablo.

9-. El Beso de la Noche. (Cazador Oscuro, Wulf).

10-. El Juego de la noche. (Cazador Katagario, Vane).

11-. Stroke of Midnight. (Novela corta Cazador Katagario, Dante ).

12-. Disfruta de la noche. (Cazador Oscuro, Valerio)

13-. Pecados de la noche. (Cazador Oscuro, Alexion).

14- Desnuda la noche. (Cazador Katagario, Wren).

15-. La Cara Oscura de la Luna. (Cazador Oscuro & Cazador Katagario, Ravyn).

16.- My big fat Supernatural Wedding. (Relato corto, antología. Cazador Oscuro, Rafael)

17.- Amor al primer mordisco. (Antología, Cazador Oscuro, Velkan)

18-. El Cazador de Sueños. (Cazador Onírico, Arik).

19-. El diablo puede llorar. (Cazador Oscuro, Sin).

20- Midnight Pleasures. (Relato dentro de una antología, que tiene como protagonista a un Cazador Onírico llamado V'Aidan)

21- Dark Hunter Companion (Recopilatorio que la autora hizo junto a una amiga y fan de sus libros. Contiene numerosa información sobre el mundo de los Cazadores Oscuros, así como varios extractos no publicados o descartados por la autora)

22-. Upon The Midnight Clear. (Cazadora Onírica, la primera novela que tiene como protagonista a una mujer Dream-Hunter - O Diosa de los sueños -, llamada Leta)

23-. The Dream Chaser. (Cazador Onírico, Xypher)

24-. Aquerón (Cazador Oscuro, Aquerón)

25-. One silent night. (Daimon, Strikerio)

26-. Dead After Dark (Relato corto dentro de una antología, que tiene como protagonista a Fury Kattalakis)

27-. Dream Warrior (Cazador Onírico, Cratus)

28-. Bad Moon Rising. (Cazadores Katagarios, Fang & Aimee)

Están todos publicados en Estados Unidos, aunque algunos de ellos todavía no han llegado a las librerías españolas para que podamos disfrutar de ellos. El éxito que Kenyon ha conseguido con sus novelas al otro lado del Atlántico ha hecho que se traduzcan a más de 24 lenguas.

Mi opinión:

Estos libros son de los que recomiendo a cualquier persona que este dispuesta a pasar un buen rato disfrutando de una buena lectura, es una apuesta segura: con acción, amor, traición, imposibles, tios buenos, malos malisimos, secretos y una buena dossis de humor.

Siempre fuiste tú

martes, 20 de julio de 2010



Supongo que la vida no nos da siempre lo que queremos y nos separa de las personas que más amamos en este mundo, de las personas que siempre nos acompañan, que siempre están ahí.
Puede sonar muy frívolo mientras estoy aquí, medio tumbada y rodeada de lujos vestida con una bata de seda. Pero no todo fue oro y riquezas a mí alrededor. Hubo una época, en mi adolescencia, en la que apareció una persona, que siempre estaría ahí para mí, de la manera que fuese. Pero siempre lo encontraría entre la multitud.

Cerré los ojos, y me trasladé a aquel momento, que cambio mi vida.

Me lo quedé mirando por varios segundos. Desde que conocí a Matt en la escuela de interpretación, se había convertido en uno de mis mejores amigos.
Aún recordaba cómo nos conocimos…

Era invierno, hacía cuatro meses que había empezado el curso. Yo quería bailar, esa era mi única y verdadera meta en la vida, pero, si sabia interpretar, quizás podría subirme, algún día, en un escenario en Broadway bailando y actuando. Eso sería espectacular. Por eso me metí en la escuela.
Había hecho un par de amigas con las que salía de vez en cuando, pero no eran de mi total confianza, pero me lo pasaba bien con ellas.
Aún así, un par de semanas después de navidad, se celebraba el día del fundador. Y a mí me toco ir a por el decorado, y con un poco de suerte, iba, lo dejaba y me fugaba de ese lugar para ir luego a mí lugar favorito. Una habitación que había en la escuela con una gran vitrina de cristal, un ventanal que daba al jardín detrás de la escuela, lleno de árboles, arbustos, hierba y muchas flores, en el centro, un precioso lago. En esa misma aula, había otra pared, la mitad de grande que la anterior con un enorme espejo, en el que me encantaba bailar frente a él. De esa manera podía ver mis fallos, y mejorarlos.
Y ahí me encontraba yo, encerrada en ese castillo que teníamos por escuela. Abrigadísima. Estábamos en pleno invierno, y después de tantísimo tiempo esperando a que nevera, al final ocurrió ese año y había un par de palmos de nieve acumulados, lo que hacía difícil moverse con libertad por los jardines de la escuela. Me dirigía con paso lento a través de un pasillo de piedra cubierto del piso de abajo. Entre por un portón y empecé a entrar en calor al entrar, al fin, dentro del edificio. Subí por unas escaleras de caracol, hasta conseguir acceder al piso superior. Uno vez allí, me propuse buscar el cuarto de los adornos, pero algo me condujo, sin prestar atención, al cuarto que yo buscaba. Una armónica y una melodía triste. Tan triste, que sin darme cuenta dejé que un par de tímidas lágrimas se deslizaran por mis mejillas. Entré, y encima de la repisa de la ventana, un joven se encontraba tocando mientras observaba la luna llena de esa noche. Un chico de pelo negro y unos ojos azul oscuro como la noche, piel pálida que contrastaba con el polo azul marino que llevaba.
La verdad, es que me sentí totalmente avergonzada al encontrarme con que no podía dejar de mirarle. No solo era…su todo, lo que me invitaba a mirarle, sino también la noche, la melodía…la pálida luz que se filtraba por la ventana reflejándose en el cuerpo del muchacho.
- ¿Querías algo?- dejó de tocar la melodía que tanto me estaba gustando, asustándome de repente con su pregunta.
- Na-nada- no me salían las palabras, aún llevaba el susto en el cuerpo.
- Entonces…lárgate
-Es…que…-dudé- he venido a por los adornos de navidad, para la fiesta- le expliqué.
- Y, ¿Por qué antes me has dicho “nada”?-enfatizó la última palabra y por primera vez, me miró.
- Me había asustado.
Cuando acabé de decir esta última frase, él se me acercó muchísimo, tanto que casi podía sentir su respiración. Me cogió por el mentón con su mano y me levantó la cabeza para que lo mirara directamente a los ojos.
- No entiendo, porque debería asustarte mi presencia.
- Bue-no, yo no esperaba encontrarte aquí.-le respondí.
Empezó a reírse tras soltarme el mentón y se echó hacia atrás poniendo sus dedos en el puente de la nariz mientras reía. Me miró por última vez y se marchó.
“Que rarito”-pensé.
Empecé a buscar entre las cajas y demás trastos que había por la habitación, hasta que encontré lo que andaba buscando. Lo llevé a la sala donde se hacían los preparativos, los dejé encima de la mesa central para que se viera bien. Y con mucho cuidado, me deslicé fuera del salón para poder ir a la sala de baile que tanto me gustaba.
Pero antes fui al jardín, escondiéndome detrás de un árbol, miré hacia arriba, agarré una rama y pegué un salto para llegar hasta un hueco del tronco del árbol para coger la mochila donde guardaba la ropa de baile para casos de emergencia, y este, era uno de ellos.
Me dirigí a la clase solitaria que tanto me gustaba, suspiré al encontrarme en aquel lugar y me fui a cambiar al vestuario que era contiguo a la sala.
Bien, una vez vestida, lista, y totalmente preparada, ahí, delante del espejo...me solté. Vuelta sobre mi propio eje, dejando el pie izquierdo en el mismo sitio y me estiro hacia delante, dejando únicamente el pie izquierdo en el suelo…
Unas manos rozaron levemente mis mejillas, poniéndome sobre los ojos una tela que me los tapó. Al principio me puse nerviosa, muy nerviosa. Pero enseguida unas fuertes manos me cogieron de la cintura, el aliento de la persona que poseía esas manos me erizó la piel. El peso de una mano deslizándose por mi pierna levantada me la hizo bajar.
De repente, me giró hacia él, quedando cara a cara con el hombre misterioso.
- ¿Tienes miedo?
- Mientras sepas bailar, y no me pises…no, creo que no.
- Muy graciosa…-su voz sonó a un suspiro.
No sé por cuánto tiempo estuvimos deslizándonos por el parquet de la sala, pero esas manos, ese cuerpo y todos los movimientos me hacían sentir que nada en mis movimientos era imposible, e incluso sentí un poco de vértigo cuando me levantó por encima de sus hombros, pero aún estando a un par de metros del suelo, seguía sintiéndome segura.
Al bajar, me hizo girar un par de veces mientras él tenía entre sus dedos, un extremo del pañuelo que había puesto sobre mis ojos quitándomelo por completo.
Cuando vi al chico…casi me da un ataque, era el mismo que había visto en la sala de los adornos. Nos manteníamos a un par de metros de distancia, uno del otro, sin emitir palabra alguna.

Pero eso daba igual, a pesar de lo mal que me había caído al principio con ese aire de grandeza que había dado, en ese baile, que duró solo unos minutos, me transmitió lo suficiente como para darme cuenta de que podía contar siempre con él.

Un verano, en el que fui de viaje con mi familia él resultó ser originario del lugar y justo estaba cuando fuimos. Nos encontramos por casualidad en el festival de las flores de la isla.
A causa del trabajo de mis padres, el viaje que íbamos a pasar en familia, se convirtió en una aventura de dos.
-¿Quieres ir a nadar?-me había visto enojada y no hacía falta decirle porque, él ya lo sabía con solo mirarme.
-¿Dónde?-pregunté
-En esa dirección, al este de la isla-su sonrisa no parecía esconder ninguna mentira.
-Pero si no hay nada-bufé.
-Eso es lo que decís todos los turistas.
Mi mirada reflejaba algo que oscilaba entre la duda y el tomarlo por un loco, pero al final retuve mis impulsos de reírme de él y le seguí. Caminamos largo rato sin decir palabra, hasta que al cabo de media hora llegamos a una pequeña cala donde nos quitamos la ropa quedándonos con el traje de baño y nos zambullimos, para después salir a la superficie.
-Esta noche hay luna llena.
-¿Y? No creerás en algo tan estúpido como en las leyendas de hombres lobo-repliqué enfadada, estaba metida en el mar a altas horas de la noche y sin hacer nada, una gran pérdida de tiempo.
-No, ¿pero, crees en lo imposible?-me mostró una sonrisa socarrona y al final me hizo seguirle a través de las profundidades.
Llevábamos unas pequeñas bombonas de oxígeno que nos permitieron mantenernos sumergidos largo rato. No se veía nada, todo era oscuro. Pero al pasar unas enormes rocas, se descubrió ante nosotros un arrecife de coral que nos mostraba un espectáculo de luces a la luz de la luna.

Aunque no fue siempre felicidad. Años después, una noche, tras ganar el campeonato nacional de baile, tomamos unas copas de champan y después, cogimos el coche. Ese fue el error. Entre risas, Matt conducía por una carretera poco transitada, pero con muchas curvas y acantilados. En uno de los giros, un coche venia por el lado contrario, las luces desconcentraron a Matt, que al estar con unas copas de más, no pudo reaccionar y salimos de la carretera. Un fuerte impacto con un árbol nos salvó de la caída por el eterno acantilado. Yo llevaba un tiempo inconsciente, no sabía cuánto, pero cuando desperté, me encontré con el cuerpo sin vida de mi acompañante.

Durante varias noches, pensaba en los sucesos del pasado. Una de ellas no me di cuenta que la noche ya estaba bastante adelantada. Era la una de la madrugada y yo no había podido pegar ojo durante horas, el recuerdo de aquel día me perseguía.
De repente, empecé a escuchar unos pasos por el pasillo de mi piso, resonaban en el parque. Las pisadas, pronto fueron acompañadas por el tarareo de una canción que yo bien me conocía. Se llama: glicina. Como mi flor favorita y la había compuesto Matt para mí en mi dieciocho cumpleaños.
-Matt…-susurré.
Los pasos en el pasillos cesaron y el canto con él, entonces, una figura abrió la puerta de mi cuarto, la luz no me dejaba verle el rostro.
-Ayleen…-era su voz, y no me estaba volviendo loca.
-Matt, ¡eres tú!-mi voz sonó entusiasmada, y yo misma me sorprendí de volverla a escuchar.
-Sí, soy yo.
-No te vayas de mi lado de nuevo-supliqué.
-Jamás me he ido y no me iré, permaneceré siempre cerca, en tú corazón.
Tras decir estas últimas palabras, mi mejor amigo y único amor empezó a difuminarse, parecía polvo cristalino convertido en diamantes ante la tenue luz de la habitación.
Aquella vez, fue la última que lo volví a ver, pensé que jamás me recuperaría, pero esas palabras, sus últimas palabras, me dieron fuerza para continuar. Acabé mis estudios en el colegio al que íbamos, y cumplí mi sueño, justo ahora, estoy subida en un escenario de Broadway, saludando al público que aplaude, envolviéndome en un coro de tierno cariño.
Pero entre las luces de los focos, logro distinguir, después de cinco años, a aquel ángel que siempre me acompaña.
-Porque siempre fuiste tú.
Aunque lo dije en voz alta, ante el clamor del público, nadie lo escucho. Pero puede ver como él formaba una dulce sonrisa en su rostro.
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