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La lectura es el viaje de todos aquellos que no pueden tomar el tren. Francis de Croisset

Callate y Baila (cap.1)

martes, 8 de marzo de 2011

Primer Capítulo: La boda.

Era la boda de mi prima y mejor amiga y estaba la mar de emocionada, aunque admito que los nervios se dejaron caer desde tempranas horas de la mañana y seguían incrementando.

Ese día me había levantado excesivamente temprano, a petición de mi prima que me había rogado y suplicado al borde de la desesperación que por una vez, fuera la persona más puntual de la fiesta. Cómo era un día muy especial para ella, decidí ponerme el despertador a las 6 de la mañana y el día de antes, para asegurarme de que me levantaba, me fui a dormir a las 7 de la tarde, ¡dormilona hasta la muerte!. A pesar de haber estado entrenando para el campeonato el día de antes durante muchas horas estaba muy cansada, pero había conseguido levantarme. En cuanto me levante me di una ducha fría y salí del departamento para dirigirme a la peluquería. Al final acabe con el mi pelo negro levemente rizado y no me maquillaron demasiado. Sólo me pusieron un poco de colorete, me remarcaron la línea de mis ojos verdes y también me pusieron un brillo de labios. Más tarde volví al departamento, eran las 11:30 de la mañana así que aún me daba tiempo a llegar y de sobras.

Me puse un vestido azul aguamarina corto hasta los muslos de corte irregular y unos zapatos blancos de tacón altos, y cogí el pequeño bolso del mismo color que estaba sobre el mueble del recibidor. Cerré la puerta, cogí el coche y me fui a la iglesia.

Allí me encontré con una multitud de caras conocidas, y otras a las que no conocía de nada.

Todos los presentes iban vestidos de punta en blanco. Algunas señoras me hacían mucha gracias por las pamelas que llevaban.

-¡Liriel! ¡Liriel!- La madre de Rouse y, desde hace unos años, a parte de mi tía, se había convertido en mi madrastra, se acercaba corriendo entre el gentío con una sonrisa.- ¡Menos mal que te he encontrado!

-Bueno días-saludé sonriendo esperando uno de sus abrazos que me dejaban hecha polvo. Pero nunca llego.
-Buenos días- dijo mientras tomaba aire. Temblaba, estaba más nerviosa que un flan.

-¿Qué querías?

-¡Ah, sí! – Dijo ella con una cara de felicidad mientras picaba su puño contra la palma de su otra mano- Vengo a decirte que eres una de las damas de honor. ¿O es que no te acordabas?

-S-si- dije nerviosa, aunque más bien insegura. La verdad es que como había estado con la cabeza en otra parte, si me lo habían dicho, no me había enterado.

-Ven conmigo.

Deje que cojiera mi mano y me deje guiar por ella entre los invitados hasta que llegamos a la puerta de un local. Un local que habían habilitado para la ocasión, de dónde saldrían los novios, cada uno a su tiempo.Y, que por supuestamente se encontraban en habitaciones diferentes, para no verse antes de la ceremonia. En la sala principal, justo en la entrada, estaban los ramilletes y las cestita con los anillos de la pareja.
Mi tia-madre, o por su nombre, Caslie, me llevó hasta una puerta blanca con bordes dorados y decorada en los lados con grandes ramos de flores de cálidos coloresde la planta de arriba. Y, a través de la puerta entre abierta, vi la imagen de mi prima vestida de blanco.
Va a ser la novia más esplendida del mundo.
Poco después, me comunicaron que me tocaría junto a un chico llevar los anillos, pero no culquier chico. Sino uno que derretiria a cualquiera. Estaba justo al pie de la escalera y me lo quede viendo, hasta que se giro hacia mi y pude ver su mirada ámbar, su tez un poco bronceada y esos cabellos revueltos, me habían dejado seca. ¡Por dios! ¡Que alguien trajese hielo!

-Hola
-Hola - mi saludo había sido casi un susurro, pero el lo había oído.

No tardo mucho más en sonar la marcha nupcial y ambos salimos uno al lado del otro y, justo después salió la novia, mi prima, con un ramillete de flores rosas cogido en su regazo. El novio, Leroi, ya hacía un buen rato que había llegado al altar, era una manojo de nervios moviendo sus manos sin descanso y maldiciendo a cualquiera que le dijese tan siquiera una palabra pero, en cuanto entro su futura esposa, empezó a relajarse, los nervios le abandonaban y sus ojos empezarón a brillar.
Era una bonita escena entre dos personas que se querían y que querían unir su vida entera, para siempre.

Mi amiga se fue acercando a ese joven de pelo azabache, ojos azules, con anteojos y de mirada intrigante que había conocido por casualidad en una fiesta de grandes directivos que celebraba el embajador de Inglaterra en su mansión de Suecia. Según lo que me conto, a efectos, mi hermana todo fue casualidad. Era de noche y ella iba dando un paseo por los enormes jardines de la residencia. Hasta que llego a un lugar el cual él nombro: "Luz de media noche" Por lo que me conto era un paisaje idealizado. El joven, había estado toda la noche contándole maravillas y también bailaron cerca de la orilla cristalina del pequeño lago.

Simplemente, me encantaba verlos juntos. Ya que en cuanto me lo presento, en sus miradas, pude ver cuan enamorados estaban uno de otro. Pero de eso ya hace dos años. Y ahora me encuentro aquí, en el día de su boda. Y no puedo negar mostrar una gran sonrisa por ellos.
Así que nada, de momento me toca ir detrás de la novia y no vestirme de blanco. Pero bueno, ya encontraré a mí príncipe azul.


La ceremonia fue de lo más bonita. La escena, entre la pareja, las flores de colores claros y las luces, hicieron que fuera de lo más íntima y romántica. El momento en que la pareja se juro un "te quiero" que haría eco en la eternidad y colocaron sus anillos en el dedo anular él uno en el del otro.

- Si quiero.

Esas palabras me hicieron llorar. Al fin mí querida hermana estaba unida a la persona que más quería en el mundo. Me miró con los ojos húmedos llenos de alegría.
Le sonreí.
Me sonrió.
Cuándo salieron de la isglesia, estábamos todos los invitados esperando con las manos llenas de arroz y en cuanto bajaron el último peldaño del sagrado monumento, empezó una lluvia blanca y sólida a caer sobre la feliz pareja que entre risas se cubría de los grano de arroz que se acababan estrellando contra el suelo después de caer desde arriba de sus cabezas. Los recién casados fueron avanzando hacía una hermosa carroza tirada por dos caballos blancos. Ambos subieron felices y saludaban a todos los invitados.
Rouse, subida ya en la carroza, cogió el ramo que llevaba, se puso de espaldas a todos los presentes y tiro el ramo.
Yo no tenía ningún tipo de interés en esas cosas, más que nada porque no creía.
Mientras me sumía en mis pensamientos, con mis ojos, fui siguiendo la trayectoria de las flores que acabaron cayendo entre mis brazos.

Más tarde todos nos dirigimos a unos bonitos salones adornados, con grandes mesas redondas cubiertas por manteles blancos. Todo era precioso, estaba adornados con colores pastel.

Me senté en la mesa principal. Es decir, en la mesa dónde se sentaba la familia directa de la pareja recién casada, que por cierto, aún no había llegado. En el centro se dejaron dos sillas para los recién casados y a la derecha de la silla del joven se sentaron sus padres, los embajadores de Inglaterra. Y a la izquierda de la novia nos sentamos su madre, mi padre, mi hermano y yo.

A los pocos minutos, empezó a sonar la música de los recién casados. Ambos entraron agarrados del brazo. ¡Se veían tan bien juntos! Se sentaron en sus respectivos lugares y la música dejo de sonar.

A partir de ahí, un desfile de camareros no pararon de servirnos en todo. Una música de tintineos de cristal proveniente de las copas y la musicalidad de las risas y las voces de la sala, hacían que la velada tuviera un ambiente especial, o al menos, eso creía yo.
La verdad es que todo era estupendo, excepto la mirada de un joven ambarino que no me dejaba de observar. Con ese físico, yo también le miraba, pero de vez en cuando. Pero siempre le pillaba a él con su mirada fija en mí.
Me estaba poniendo nerviosa.
Menos mal, que al cabo de dos horas en ese salón hablando, riendo…y aguantando las miradas de ese hombre tan pesado, pero increíblemente perfecto. Nos fuimos todos.
No sin antes que mi cuñado le quitara la liga a mi hermana con la boca, lo que provoco un sonrojo de ambos.

Ya bien entrada la noche, fuimos a un salón contiguo preparado a forma de discoteca y todos entramos quedándonos maravillados.
Cuándo ya la sala estaba repleta por todas las personas que habíamos asistido estábamos dentro. Empezó a sonar una música muy suave y dulce. Era el primer baile de la pareja recién casada. Los dos, se unieron para bailar. Y ahí comenzaron a danzar por toda la pista y al cabo de unos minutos una por una, cada unas de las parejas que estaban allí se fueron uniendo a los recién casados.

Mientras, yo miraba cómo todos iban y venían dando vueltas por la amplia sala. Estaba concentrada viendo como bailaban y pensando en el campeonato nacional que se avecinaba. Había practicado mucho, mucho, pero a veces, no es suficiente. Pero la concentración me duró hasta que una mano se poso en mi hombro y me hizo voltear.

-¿Te gustaría bailar conmigo?- era el joven al que le había tocado llevar conmigo los anillos de la pareja y el cual era tan pesado que no me había dejado de mirar en todo la comida. Pero…había algo en él, que me hacia querer a traerlo hacia mí.
-Claro, acepto.

Me extendió la mano y yo se la acepte. Nos dirigimos al centro de la sala, me estrecho hacia él y empezamos a bailar…


Me levante con total tranquilidad, me quite la ropa y me dirigí al baño. Una vez dentro xencendí el grifo de la ducha y deje que el agua tibia recorriera mi cuerpo. Estaba realmente cansado. El día anterior había estado entrenándome ya que dentro de unos días, en el campeonato nacional, tendría que hacer una demostración de baile.

Aunque ,gracias a dios, no tenía que competir.

Lo malo es que tendría que bailar con la ganadora del concurso y otra bailarina famosa, con el ganador.

Resultado: Bailaría con una chiflada del baile que no me pararía de pisar.

Bufé. No tenía otra cosa mejor que hacer, siempre era lo mismo. A cada concurso, presentación. ensayo…todas las chicas ponían cara de bobaliconas cuándo me veían. Sólo se guiaban por el aspecto físico y mis meritos, en realidad, ni se molestaban en conocerme realmente por mi.
Cuando acabe cerré el grifo y me sequé con la toalla enredándola después en mi cintura. Me dirigí a la habitación y me acerqué al armario con la intención de escoger un traje para la boda de mi primo. Sí, la boda de mí "querido primo". Su nombre es Leroi Kant'h se va a casar con Rouse Wright.
La verdad es que me la presento no hace mucho (aunque hay que aceptar que tampoco para mucho en casa, sólo hay que ver mi departamento). Viajo mucho a causa de la profesión que llevo. Muchas veces es para competir, pero a veces viajo por placer, aunque en realidad no paro de trabajar ya que cuando llego a un lugar me intereso por su cultura, sobre todo por los bailes tradicionales y la música. Esto, me hace perfeccionar mi técnica. Y después, pasando al tema de mi departamento… ¡es todo un desastre!
En la cocina se amontonan los platos, tazas y demás. Todos sucios, ¡así que imagínense! Después, en la habitación hay ropa por el suelo, en las sillas, en la cama…y dentro del armario y los cajones, la ropa no es que este en perfecto estado de revista.
Antes siempre estaba limpio y ordenado, hasta que despedí a la señora de la limpieza cuándo la descubrí vendiendo no sólo objetos míos, sino también fotos que me hacía cuándo no me daba cuenta.
Menos mal que me di cuenta de que era ella antes de que ocurriera algo peor.
Pues bien, cómo iba diciendo antes, hoy es la boda de mi primo. Conoció a la que va a ser su mujer en una fiesta que celebraba mi tío, el Embajador de Inglaterra, en una de sus residencias en Europa.

Me dijo que en cuanto la vio sintió cómo le faltaba el aire, cómo sus mejillas se encendían y cómo le temblaban las manos al mirarla. Todo en él era caos. Y en cuanto ella salió de la mansión dónde se celebraba el evento, él la siguió cómo encantado por su presencia, como si estuviera obligado a ir detrás de ella. La encontró al lado de un lago el cuál era su lugar favorito y al que él llamaba: "Luz de media noche". Al encontrarla, la invitó a bailar y ahí empezó su romance hace dos años, y ahora, se iban a casar.

Y así es cómo me encuentro aquí hoy. Delante del armario intentando escojer un traje para estar presentable. Al final me decidí por un traje con americana negro, una camisa blanca de manga corta y una corbata roja con una raya verde inclinada en el extremo.
Así que, una vez vestido. Cogí las llaves del coche y me fui al parking dónde encontraría mi repertorio de coches. Me decidí por un coche de porte elegante de color negro. Ya dentro del vehículo, partí rumbo a la ceremonia.

Una vez allí vi a mucha gente en la puerta de la Iglesia y algunos niños jugando mientras bajaban y subían las escalinatas que daban acceso a la Iglesia, una Iglesia de estilo Gótico y Renacentista de finales del siglo XV y principios del siglo XVI. Me baje del coche, no sin antes resoplar resignado un par de veces, ¡que remedio! Pero al menos, tuve suerte de que hiciera muy buen tiempo. Así que una vez que bajé del coche, pude disfrutar del sol apoyándome en el coche. Aunque no tardo mucho en desaparecer esa sensación de paz ya que mi prima Jenny vino corriendo a buscarme, y me llevo a una habitación que se había habilitado para la ocasión.

-Owen - empezó a decirme una vez dentro después de haberme casi arrastrado por la calle - ¿Qué hacías perdiendo el tiempo de ese modo? ¿Es que no recuerdas que eres el padrino de boda?
- ¿Yo? - pregunté mientras me señalaba a mí mismo bastante confundido.
- ¡Si! Leroi te lo pidió el otro día en casa y tú aceptaste encantado. ¿Es que no lo recuerdas?
- No - contesté. Definitivamente, no recordaba haber tenido esa conversación.
- No tienes remedio - bufó.

No me toco otra que llevar los anillos. La suerte es que mientras me resignaba apareció por la puerta la chica más deslumbrante que había visto nunca.

Parecía un ángel. Jamás había nada igual.

- Hola - dijo la joven.

¡Ah! Además de guapa, tiene la voz más dulce que he oído y unos ojos verdes increíbles.
- Hola - seguro que lo he dicho con una cara de estúpido…¿Qué habrá pensado ella?

Poco después, me encontraba a su lado siguiendo a la novia que se veía esplendida, por el corredor de Iglesia y al final del pasillo, junto al altar, se encontraba mi primo hecho un manojo de nervios, hasta que entrelazaron sus manos. Ahí todos sus miedos y nervios terminaron.

Saludaron a todos los invitados y luego Rouse, la novia, se puso de espaldas a todos los presentes y tiro el ramo que acabo cayendo entre los brazos de la chica de ojos jade con aspecto angelical que había conocido antes en la sala.

Puso cara de sorprendida, con lo que me parece que no estaba prestando atención a lo que ocurría.

Más tarde, nos reunimos todos en un bonito salón preparado para la ceremonia con muchísimas mesas redondas con manteles blancos.

Y en un lado, presidiéndolo todo, se encontraba una mesa alargada dónde se situaba la familia más cercana. Y justo en el lado de la novia se encontraba aquel ángel de voz dulce. No pude parar de mirarla durante todo el banquete, lo que supuse que era lo que la ponía nerviosa.

Luego, nos dirigimos a una sala contigua tipo discoteca con su bola disco en medio, a oscuras y con un montón de colores centellantes alrededor.

Entonces la vi.

Mientras las demás parejas bailaban, ella estaba a un lado quieta, mirando a los demás.

- ¿Te gustaría bailar conmigo?- no supe ni cómo tuve el suficiente valor para pedírselo.

Pero por la cara que puso de: ¿Qué dice este ahora? Me imaginaba su respuesta, un NO por respuesta.

- Claro, acepto- dijo ella.

¡Ven como me ha dicho…! ¿Qué? ¿Cómo? ¿Ha dicho, claro? Realmente esto no me lo esperaba para nada.

Reaccione a tiempo, la cogí de la mano y nos dirigimos hasta la pista de baile mezclándonos con el resto de invitados.

La cogí de la cintura para acercarla más a mí y empezamos a bailar…


Y hasta aquí puedo "escribir" ya sé que no han sido emocionantes y que no ha pasado nada, pero han sido un poco en modo de presentación. Espero que os haya gustado y sino, aún así, espero vuestros comentarios. Muchas gracias y hasta la próxima.

6 pétalo(os):

Lissy dijo...

jajajaja...el chico es inseguro!!!!!
jajaja..eso me gusta..!!!
besos:)

Ana dijo...

Love is in the air xD
Espero con ganas al siguiente capítulo :)

besitos!!

Talisman dijo...

Me ha gustado mucho! Tiene muy buena pintamgracias por compartirlo!! Besitos!!

Merielle Louser dijo...

Muchísimas gracias!^^

Margari dijo...

Me ha gustado mucho tu historia. Ahora toca esperar el siguiente capítulo.
Besotes!!!

Azalea dijo...

¡Hala! Pues a mi si que me ha gustado!!
¡Saludos!

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